Díganme Tomyto


Comprar libros usados tiene su magia. Me rememora épocas en las que compraba CDs de bandas “one hit wonder” en la década del 90. Encontrar la figurita difícil, fuera de los circuitos comerciales. Nada de Nirvana o Pearl Jam. Hablemos de Live, una ignota Alanis Morissette, Poe o Collective Soul. Si, hace quince años, en pleno apogeo del grunge alternativo. Oh, por dios, sueno como si fuera Abraham Simpson. En fin.

Una tarde de sábado me puse a buscar, una vez más, la biografía de Oscar Natalio Bonavena, escrita por el periodista Ezequiel Fernández Moores. Lo encontré, y por supuesto, oferté de inmediato.

Era un ejemplar difícil de ubicar como para dejar pasar la oportunidad.

Díganme Ringo

Al comprar un libro usado uno tiene que tener en claro que el antiguo dueño se desprendió del título por algún motivo. Muchas veces, de forma impune o simplemente por olvido, sólo las amarillentas hojas no delatan al propietario de dicho libro.

Sin embargo, en esta ocasión, “Díganme Ringo” vino con una extensa dedicatoria, escrita un 24 de diciembre de 1993. Tenía trece años, oh, ¡sueno otra vez como un abuelo! Y dice:

24/12/93 (En realidad 26)

Marto:

Te regalo este libro porque fue el único que encontré con una hoja en blanco para escribirte.
Hay un pequeño problemita. Si lo llegás a tener me lo meto en el culo, porque con esta página garabateada no se lo cambio ni a Don Aila.
Aprovecho este momento de dicha sobrenatural para desearte un muy feliz cumple, un mejor año y un campeonato para Estudiantes (aunque sea el Nacional B)

Y la dedicatoria termina de la siguiente forma:

Díganme Diego

¡Diego Korol! Al menos eso dice la firma 🙂

Y, un libro difícil de encontrar, que conseguí por Internet y cuyo vendedor estaba a ocho cuadras de mi casa, no podía dejar de tener una sorpresa más.

Published by Guillermo Tomoyose

Journalist at lanacion.com

14 thoughts on “Díganme Tomyto

  1. Wow! ¡Qué linda sorpresa! Pero sin duda, lo mejor de los libros viejos, es su olor. Más de una vez me han mirado raro por estar drogandome con el aroma. ¿Por qué no hacen un perfume de eso? Así como el humo líquido, el humo viejo. No para ponermelo en el cuerpo, sino para rociar los libros nuevos.
    Saludos!

  2. Estoy leyendo esto porque estoy buscando el libro para comprarlo y no lo consigo. Hablé hoy con Ezequiel F. Moores por tel y me contó esta historia. Te felicito, aún no te olvida!

    1. ¡Qué grande EFM! Qué bueno que recuerde esta anécdota, me han comentado que en otras entrevistas también la menciona. Y seguí intentando en la búsqueda, vale la pena conseguir ese libro, es genial. Saludos!

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